Miles de palabras escritas al azar
sobre hojas que caen y no se detienen
que traspasan el horizonte
que se besan se baten y vuelan
inermes
pobres
frente a la frágil debilidad de un todo oscuro patético
comuputerizado determinante con final trágico.
La sexta exiinción de las especies nos conmociona tanto que dejaremos de usar la bicicleta para arrancar el potente automóvil de gasolina e inyección con el objetivo de seguir con la destructiva forma de acabar con la realidad
mientras en el sofá las palabras descienden
suaves
tremendas volátiles sin freno.
Asesinos nos gobiernan.
Renegar de lo humano es el único camino dejarse mecer por las palabras que sutiles se hunden en la plácida memoria sin acontecimientos graves la única puerta el único válido lamento. No hay tesón para comenzar sólo fuego.
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