Jacobo es el último habitante de Turanta, una aldea en un olvidado valle sobre el que se cierne la amenaza de un próximo embalse. A pesar de ello, Jacobo decide construir un barco y recuperar así su antiguo oficio de apsador.
La losa baila el agua es un elogio a la sencillez, una apuesta literaria que adopta la sonoridad como manera de grabar en la memoria del lector un mundo a punto de borrarse.